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lunes, 14 de julio de 2008

Sobre embarazos y Defensores del Pueblo

Ex Cadete FAP Jesús Torriani Vargas
www.rtorriani.ws

Hoy, domingo 13 de Julio de 2008, tuve oportunidad de ver la parte final de un programa, en Canal 7, el canal del Estado, conducido, aparentemente, por una funcionaria de la Defensoría del Pueblo.

Se entrevistaba a personas, a las que se les preguntaba si estaban de acuerdo con que se diera de baja a cadetas o alumnas de escuelas militares o policiales, por el hecho de quedar embarazadas; una joven dijo que sí, pues era una irresponsabilidad salir embarazada durante el proceso de formación, una señora opinó que no estaba de acuerdo porque una mujer tiene el derecho al embarazo, aunque sea policía. Luego de la encuesta, se presentó un abogado de la Defensoría del Pueblo, quien, al igual que la conductora, indicaba que la posición de esa entidad del Estado era que dar de baja a una embarazada constituye una discriminación, ya que el embarazo no es una situación permanente y que la parte física de la formación la podría realizar luego del embarazo. Que se deben cambiar los reglamentos de las escuelas, para evitar la repetición de esta situación.

Unas preguntas iniciales: ¿Qué responsabilidad asume la Escuela si se produce una pérdida? ¿Se le acusará por no tener el personal médico necesario para estas situaciones?
Una vez nacida la criatura ¿vivirá con su mamá en la Escuela, por lo que habría que instalar una guardería? Si se le lleva a vivir con familiares ¿la Escuela asumirá la responsabilidad de haber separado a un bebé de su madre?
¿Cómo será la lactancia?
¿Los contribuyentes tendremos que asumir todos estos costos adicionales?

Muchas más preguntas vinieron a mi mente, al escuchar a estos funcionarios, como, por ejemplo, qué ocurriría si la novicia de un Convento acudiera a ellos a quejarse porque ha sido separada de la Orden por estar embarazada, o el seminarista que ha embarazado a una chica y desea seguir estudiando.

La Iglesia Católica, las Escuelas militares o Policiales y cualquier otra Institución, tienen sus reglamentos, Normas de Conducta, pre-requisitos, etc,. que una persona, al postular, acepta. No se pueden, ni deben, cambiar Reglamentos por el incumplimiento de estos.

En el caso del Programa de TV, si la embarazada puede dejar para después los ejercicios físicos, otro cadete o alumno puede pedir lo mismo por motivos de estudio o flojera temporal; si se le niega se puede considerar discriminado; además, ¿es tan sencilla la formación física, que, si hoy hago dos mil planchas va a ser igual para mi organismo, que haber hecho 50 diarias, durante 40 días?

Me parece que, como he comentado en otros artículos, en este caso también se está actuando con demagogia e ignorancia o siguiendo un plan de destrucción sistemática de las Fuerzas Armadas y Policiales, de la que forma parte la eliminación del Servicio Militar Obligatorio, que también se tocó en el programa, ante la pregunta de una televidente ... y pensar que todos los peruanos les pagamos sus sueldos a los sicarios de todas las instituciones estatales que implementan este plan.

¿Qué mensaje estamos transmitiendo a los jóvenes con estas medidas? La vida es simple: Haz lo que se te ocurra, incumple todos los reglamentos y, si te sancionan, quéjate, que siempre va a haber alguien que te va a escuchar, dar la razón y hacer el escándalo correspondiente. Recuerda, como decía el papá de mi amigo Alberto, que estamos en la republiqueta peruana, donde cada uno hace lo que le da la gana.

Se me ocurre, ¿por qué hay límite de edad para ingresar a las Escuelas de Oficiales? ... total, tengo 59 añitos, Licencia de Piloto Privado, buen estado de salud y físico ¿por qué no puedo postular a la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea? si me lo impiden, me voy a quejar de discriminación a la Defensoría del Pueblo...

miércoles, 9 de julio de 2008

EL "SISTEMA" O LA CULTURA COMBI

Ex Cadete FAP Jesús Torriani Vargas


Al caminar por la calle, viajar en micros, combis u omnibuses, leer periódicos o revistas, ver televisión o escuchar radio, es decir, en cualquier actividad que signifique contacto con el medio, no puedo dejar de preguntarme, a cada rato, cómo llegamos a este nivel de falta de respeto por nosotros mismos y por los demás ...

Padres y madres que pegan e insultan con groserías a sus hijitos, a vista y paciencia de todo el mundo, Presidentes que gritan sus groserías frente a los medios de comunicación o que patean a quienes osen colocarse frente a ellos; cobradores que discuten con los pasajeros, que bajan a personas que reclaman, autoridades civiles, militares o policiales que contestan con represión y mentiras las demandas de la gente; choferes que llevan su micro a la derecha lentamente y, al llegar al Paradero se colocan a la izquierda para que los que bajan lo tengan que hacer entre carros, insultos y gritos; candidatos que se colocan a la izquierda o derecha, de acuerdo a lo que quiera escuchar el auditorio y, una vez elegidos, olvidan sus promesas y se aprovechan de lo que criticaron durante la Campaña; pasajeros que salen a defender al chofer cuando es intervenido por la Policía; personas que defienden a las autoridades corruptas, pues reconocen que han sido muy “vivos” (no es la palabra que usan) al haber engañado a tanta gente... total, han hecho algo ... ¿qué las “grandes” obras sólo duran los años de su gobierno y después se caen solas? --- “- es que los ingenieros y obreros son muy rateros”... ¿qué robaron? ... “- Bueno, todo el mundo lo hace”.

“Informantes” que avisan a los choferes de los operativos; choferes que piden a los cobradores sencillo “por si nos para la Policía”; operativos que se realizan en horas pico, en las zonas más congestionadas y que generan un gran desorden en el Tránsito y malestar entre los pasajeros que van a llegar tarde a sus Trabajos o Centros de Estudio, Policías, hombres y mujeres que reciben las coimas o que forman parte de Bandas de delincuentes.

Bancos que prestan dinero cuando no se necesita y lo niegan cuando es una real necesidad; un “Defensor del Cliente Financiero”, que es una farsa; tengo una Resolución frente a un reclamo que hice, que, a la letra dice “tener un documento de no adeudo por parte de un Banco, no sería suficiente para demostrar que el cliente no tiene deudas pendientes con esa Institución Financiera”; un Poder Judicial que, previa coima, libera a delincuentes que Policías honestos capturan y retiene en la cárcel a inocentes que, cuando son puestos en libertad, no reciben ni una solicitud de disculpa por quienes los encerraron, choferes y transeúntes de todo nivel socio-económico que arrojan a la calle empaques y restos de alimentos, bebidas, cigarrillos o cualquier cosa que les sobre; Gobiernos que trabajan a favor de empresas específicas, como el caso de la Aviación Comercial y LAN; una mayoría de la población que acepta ilegalidades de las autoridades y autoridades ilegales desde su origen, como un “Presidente” a todas luces extranjero que, además, fue inscrito para su re-re elección con firmas falsificadas; otro que fue inscrito en el Proceso en que salió elegido, también con firmas falsificadas; un tercero que no fue juzgado, luego de su primer gobierno, porque su Partido apoyó a la elección del siguiente “Presidente” y que, después es elegido nuevamente, pues sus delitos “prescribieron” y, por eso, pudo postular ... el micro apesta tanto, que la sensación de asco es permanente; leyes que permiten cometer múltiples delitos y ser condenado sólo una vez, pues las penas no se suman...

Leyes que son letra muerta y que sólo se cumplen cuando el escándalo lo obliga; periodistas que venden su opinión al mejor postor y que no informan sino que crean las noticias, usualmente escándalos; “padres” o “madres” de familia que, cuando sus hijos son víctimas de algún accidente o delincuente, salen a pedir “ayuda, porque no tengo para enterrarlo o curarlo” y que, muchas veces, negocian con la vida o salud de sus pequeños.

Moralistas que critican a las Pandillas y exigen represión, cuando ellos mismos son los que han generado su existencia al destruir, con el consentimiento de las mayorías, todo lo que significaba la Patria, el Perú, que era la verdadera Pandilla; cuando era escolar teníamos la Instrucción Pre-Militar y un Himno que nos decía que “Hoy de pie en el umbral del futuro se alza el grito de la Juventud, Adelante, la Patria nos llama, antes, antes que todo el Perú”; en ese tiempo las diferencias entre colegios se resolvían en la Pista de Desfile, disputando los gallardetes y las Medallas o en los campos deportivos; el Perú era nuestro territorio y su defensa nuestra consigna; hoy, se destruyen las Fuerzas Armadas, se eliminan los íconos de patriotismo, se prostituye el Nacionalismo, se confunde y engaña a la ciudadanía y la mayoría de gente hace muy poco por descubrir la verdad.

Ningún gobierno impulsa la definición de un objetivo a largo plazo para el país, que sirva de guía obligatoria a todos los gobiernos. Los acuerdos entre grupos políticos se hacen sobre principios generales o sobre temas que constituyen complicidad, para seguir viviendo de los contribuyentes.

Mis amigos dicen que me “falta calle”, que todo eso es normal y que hay que ignorarlo para poder vivir tranquilo y dormir, pero me niego a aceptar ese tipo de vida; antes, cuando veía algo negativo en la institución en que me encontraba, optaba por irme, pero, hace ya un buen tiempo, tomé la decisión de hacer que se vayan los que ensucian las instituciones y toda la sociedad con sus actos.

El país necesita orden, un orden logrado por cada uno de nosotros, retomando el respeto por nosotros mismos y por los demás; no permitamos la grosería, la mentira, los acuerdos bajo la mesa de esos grupúsculos autodenominados Partidos Políticos, cuando en realidad se trata de verdaderas familias mafiosas que lucran con la mediocridad, la pobreza y la ignorancia de la mayoría de compatriotas, construyamos instituciones verdaderas, definamos un objetivo estratégico para el Perú y obliguémonos a trabajar para su logro. Si miramos a nuestro alrededor, veremos que los pueblos de varios países de nuestro entorno han botado, en los últimos 10 años, varios gobiernos incompetentes y corruptos, mientras acá, seguimos engañados con el cuento de que “vivimos en Democracia”...

EL DON DE VOLAR

Ex Cadete FAP Jesús Torriani Vargas


Estoy leyendo nuevamente este hermoso libro de Richard Bach, a quien agradezco por el título de estas líneas y, cuando descubro en cada línea el profundo espíritu aeronáutico que lo anima y que comparto, recuerdo mis días de vida y, sobre todo, el día exacto de mi muerte.

Ya han pasado 17 años desde el último día que estuve al mando de una aeronave, una Piper Cherokee PA-28-140B, en el Festival Aeronáutico de 1991, en el aeródromo de Collique, ese maravilloso lugar que la demagogia y la antipatria están por destruir.
Ese día, muy temprano, desconecté el cargador de mi radiotransmisor (al que, cariñosamente, llamaba “Handy”), que siempre me acompañaba desde el día en que, al despegar en formación, llevando al camarógrafo, para grabar escenas de un video promocional del Aeroclub, la radio de la aeronave se deslizó de su sitio y se desconectó. El video registró las múltiples veces que mi angustiada mano derecha trató de colocarlo nuevamente en su lugar. Lo primero que hice, al aterrizar, fue adquirir, adoptar a Handy y convertirlo en mi inseparable compañero, junto con el reloj Citizen, con altímetro, que, a su vez, tiene su propia historia...

Apenas llegué a Collique, nos organizamos para pasear a la inmensa cantidad de gente que ya, a esa hora estaba llegando, dispuesta a pasar un día de aventura y distracción. A la hora indicada, abordé la Piper de matrícula OB -I – 881; me di cuenta que no contaba con micro, lo que no me importó, pues Handy siempre se portaba bien. De pronto, el jefe de pilotos se me acerca y me pide que le preste a Handy para el piloto de otra aeronave, que iba a salir como guía, que yo prenda la radio y escuche las comunicaciones...no me gustó la idea, pero acepté.

Subieron 4 personas, una familia. Iniciamos el taxeo hacia la cabecera de pista; una vez allí, me coloqué al lado derecho de la pista, mientras el guía se colocaba a la izquierda, unos diez metros adelante. Al ver que iniciaba la carrera de despegue, solté los frenos y comencé a acelerar, manteniendo mi distancia; apenas dejamos el suelo e iniciábamos el ascenso, la nave guía se deslizó hacia la derecha y se colocó exactamente al frente mío; en ese instante ocurrieron dos cosas simultáneamente: mi nave se inclinó hacia la derecha bruscamente y yo me salí de la escena y comencé a ver todo como en una película: la tierra que se acercaba, abajo, muy cerca, el público, mis pasajeros que hacían adiós a sus amistades, a lo lejos una voz que me pedía, me ordenaba, me suplicaba que nivele, que vire, que me aleje del edificio de EDACI y de la Torre de Control...no sé cuánto tiempo después, sentí que tenía algo en la manos y reparé que eran los controles de la Piper, giré el timón, pateé el pedal izquierdo y pasamos realmente muy cerca del edificio; la torre me indicó que me mantenga alejado de la otra aeronave ... continué el tráfico y, luego de un horrible aterrizaje, llegué a la rampa, me bajé del avión y pedí cambio de piloto. Fui a la cafetería, tomé una gaseosa, descansé un rato y sentí que tenía que volar de inmediato.

Me dirigí a la línea y pedí volar; me dijeron que esta vez lo haga “sin show”. Con un nuevo grupo, realicé un tráfico normal, un aterrizaje de los que me gustaba hacer siempre y, luego de que los pasajeros se despidieran muy contentos y, antes que aborde un nuevo grupo, abandoné la nave y pedí reemplazo ... me dirigí hacia el estacionamiento y, mientras caminaba, comencé a sentir miedo de manejar, sensación que fue creciendo, al punto que busqué un amigo para que me lleve a mi casa ... pocos días después fui internado en una clínica con “agudo cansancio mental y físico”; me prescribieron un largo período de descanso total, sin trabajo, sin volar, sin manejar auto, sin disparar (era integrante del equipo de fusil del Club “Barranco 1”) y, desde ese momento, en la cama de esa clínica, en medio de agujas, suero, mangueritas y cables, mi yo-piloto quedó prisionero dentro de un cuerpo que fue ocupado tiempo después por un empresario-luego-profesor universitario y, hasta hoy, pugna por liberarse, por sentarse nuevamente frente a los controles de una aeronave, solicitar autorización para despegar, soltar los frenos, presionar el acelerador y ¡volver a vivir!