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miércoles, 19 de noviembre de 2008

LA DESPEDIDA DE MI HERMANITA ORIETTA





El 29 de Julio de 2008, a las 10:45 de la mañana, terminó la misa de cuerpo presente por mi hermanita Orietta, que había iniciado su viaje a la eternidad en la madrugada del 28.


Inmediatamente después, partió el cortejo, rumbo a los Jardines de la Paz de La Molina. Al iniciarse, en el parque Butter, de Barranco, se escuchó el característico sonido de aeronaves A-37B y Macchis, al despegar, de la cercana base aérea de Las Palmas.


Pocos minutos después estábamos en la Av. Benavides, en dirección a la Vía de Evitamiento; antes de llegar a la Av. Velasco Astete, a muy baja altura y, a la derecha del cortejo, hizo su aparición una escuadrilla de tres A-37B, seguida, muy de cerca, por una de tres Macchis, las que, al llegar a la cuadra de la carroza, viraron a la izquierda, luego, nuevamente a la izquierda y orbitaron el cortejo, una, otra y otra vez, mientras íbamos por la Vía de Evitamiento y, luego, por la Av. Javier Prado, hasta aproximadamente el óvalo de la Universidad de Lima.


Como católico ferviente, yo estaba tranquilo, seguro que mi hermanita se encontraba ya gozando de la presencia del Señor, pero, el acompañamiento de los aviones, me generó una profunda emoción, diría que hasta sana envidia, pues, ¡qué piloto no quisiera ser despedido de esa manera! Siempre he pensado que, al morir, debo ser cremado y, mis cenizas, lanzadas desde una aeronave, pero, esto era algo diferente, superior; incluso, en determinado momento, el alero derecho de los A-37 se alejó del guía, dejando un lugar, como para que sea ocupado por otra aeronave ...Mi hermana aprendió a amar a la Aviación y a la Fuerza Aérea por su esposo, mi cuñado Manuel, que fue uno de los principales impulsores de mi vocación aeronáutica; es común ver, en su hogar, pinturas, revistas o modelos a escala de aviones de combate ...no sería nada extraño que, en su vuelo hacia la eternidad, hubiera ocupado el lugar vacío en la formación ...



Estas líneas son de agradecimiento para los pilotos que convirtieron esos momentos, humanamente tristes, en un verdadero homenaje para una persona tan especial como mi hermanita que, estoy seguro, está intercediendo ante el Señor por ellos, sus familias y por la Aviación Peruana, que necesita realmente de la intervención divina para superar esta oscura etapa de su historia.