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lunes, 1 de febrero de 2010

¡Ya, Basta!




El guión se repite una y otra vez; parlamentarios, ministros y toda clase de burócratas y autoridades que llegaron a sus puestos lustrando zapatos de gente influyente o mediante votos conseguidos sabe Dios cómo, buscan la menor ocasión para hacer sentir que tienen poder, que los civiles están por encima de los militares y para conseguir un espacio en el periódico o en la televisión, pues las elecciones se acercan...

Frente a declaraciones del Comandante General de la Fuerza Aérea Chilena que, con claridad, se dirigían al Perú, en las que dijo que tienen poder para golpear y golpear fuerte, el general del Aire Samamé Quiñones, Comandante General de la FAP, dijo que, si nos pegan una vez, nosotros pegamos dos y si es necesario sacrificarse, lo haremos.

De inmediato, nuestros “políticos” de casi todas las tendencias, buscaron cámara y micrófono para criticar “la respuesta airada” o “fuera de control” del General Samamé; o para “recordar que un militar no tiene autoridad para opinar sobre asuntos de política”; el coro incluyó nada menos que al Ministro de Defensa, cuyo “Partido Político” ha lanzado la candidatura a la Presidencia de la República de Jaime Bayly, quien en muchas ocasiones ha dicho que las Fuerzas Armadas del Perú no tienen razón de existir, que está formada por incapaces que no ganan ninguna guerra, insultando la memoria de quienes entregaron su vida en las guerras con Ecuador y en la lucha contra el terrorismo y la lacra del narcotráfico.

Identificándose con estos “patriotas”, el Ministro de Defensa de Chile, criticó también al General peruano, apoyando tácitamente las declaraciones de su compatriota, porque los chilenos, por sobre todas las cosas, son eso, chilenos, mientras que aquí, realmente da pena y hasta asco compartir el país que amamos y por el que estamos dispuestos a morir con gentuza como la “fauna política” enquistada en el control del Estado, teniendo la impunidad como bandera de sus actos antinacionales y formada por seres que sólo piensan en su bolsillo y que no tienen la menor noción de lo que es el patriotismo (no el chauvinismo barato) o el servicio a la nación; incluso, algunos de ellos ingresaron a una Escuela de Oficiales, de la que salieron por “corchos” o por la puerta falsa, escapándose. Gracias a esos “compatriotas” los jóvenes que desean convertirse en oficiales de nuestras Fuerzas Armadas y arriesgar su vida por defender el territorio y la población del Perú, tienen que pagar más de diez mil soles y mil dólares, todo al contado y antes de ingresar a la Escuela...

Las Fuerzas Armadas tienen el deber y el derecho de defender al Perú y de hacer cumplir la Constitución y la Ley; quienes las violan permanentemente, amparados en sus cargos, no tienen autoridad jurídica y mucho menos moral, para impedir que un miembro de la Fuerza Armada saque la cara por el país que ellos desprecian con sus actos y por la población a la que ellos engañan y estafan permanentemente.

Jesús Roberto Torriani Vargas