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martes, 24 de mayo de 2011

En memoria del Dr. Philip H. Smith Jr.

Buscando a Isidro Romero, un amigo mexicano, en Google, me enteré de que hace un tiempo falleció el Dr. Philip H. Smith Jr., una de las personas más importantes en mi vida, pues, tuve la suerte de conocerlo, cuando se acercó a mi para que le explique un trabajo que estaba haciendo y del que se enteró por el comentario de una compañera de oficina.
El Dr. Smith, en ese momento, 1974, era el Jefe de la Arts Computing Office de la University of Waterloo, de Ontario, Canada. Se quedó una semana en mi oficina y, meses después, me invitó a trabajar y estudiar con su grupo; me envió pasaje, dinero para el viaje; me dieron el permiso respectivo y viajé a Toronto y, de allí al pueblo, mejor dicho a dos pueblos unidos, Kitchener y Waterloo.
Ese viaje y, sobre todo, mi permanencia en la Universidad, estudiando y trabajando bajo el consejo y apoyo permanente del Dr. Phil, realmente, cambió mi vida. Conocí Arpanet, que es el nombre original de la red que hoy conocemos como Internet; trabajé, como se ve en la única foto que me tomaron junto al Dr. Phil, con terminales de pantalla, conectados a los computadores centrales, vía teléfono; vi impresoras a color de alta definición, imprimiendo cuadros famosos como la Monalisa, diseñé un teclado en español para una empresa que funcionaba en el garaje de una casa, en el que ensamblaban terminales; se llamaba Volker Craig … años después, en Monterrey S.A., vi el interior de una pantalla del sistema /38 de IBM y lei: “Hecho por Volker Craig, Canada, para IBM”…fue un viaje hacia el futuro … y todo, gracias al Dr. Phil.





El Dr. Phil fue una persona muy positiva, inteligente, sensible, buena. Aquí, hablaba un excelente castellano, pero, allá sólo me habló en Inglés, me alquiló un dormitorio en la casa de una pareja alemana de edad, el Sr. y Sra. Kienitz, que no sabían nada de español, también magnificas personas. Esto me ayudó a vivir rápidamente en Ingles.
Siempre puntual en la oficina, siempre atento a mi avance, siempre preocupado porque aprenda algo cada día. Realmente le debo mucho y quiero decirle lo mismo que él puso en la carta que envió a mi jefe, a mi regreso al Perú, refiriéndose a mi partida --- Dr. Smith, su paso a la eternidad, “is a source of sadness” para mi, pero, a la vez, de profunda alegría, pues estoy seguro que, por sus virtudes personales, su gran don de gentes y su sabiduría, se encuentra en un lugar muy cercano a Nuestro Señor, desde donde vela por su familia y por quienes le recordamos y apreciamos.
Quiero contarle que 11 años después de mi regreso al Perú, visité Canada y estuve en la esquina de su casa, en John East St.; me dio vergüenza visitarle sin aviso previo y pensé que me iba a causar mucha tristeza si me decían que había fallecido … y seguí mi camino, rumbo a la Universidad, para comprobar que había cambiado mucho …
Mucho aprendí de usted, le recuerdo siempre con afecto y respeto, estoy seguro que descansa en la paz que sólo personas como usted, buenas y sabias, consiguen.
Gracias y hasta volver a vernos, Dr. Philip H. Smith Jr.

Jesús Roberto TORRIANI Vargas

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