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viernes, 7 de diciembre de 2012

¿POR QUÉ DUELE EL AMOR?

¿Por qué duele el amor?. La pregunta me llegó directa, la respuesta de mi parte fue rápida y, según lo medité después, torpe: - Porque es lo que tenemos más adentro de nuestro ser …


Pasaron los minutos, las horas y no podía dejar de pensar en el tema … es cierto que al perder a un familiar cercano, como mamá, papá, un hermano, en mi caso, a mi hermanita, a quienes uno ama, se siente un dolor inmenso, pero … ¿se puede decir que ese dolor es el amor o producto del amor?

Dando vueltas a la idea, recordé el capítulo 13 de la carta de San Pablo a los Corintios, en la que se lee: “Si hablando lenguas de hombres y de ángeles no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Y si teniendo el don de la profecía, y conociendo todos los misterios y toda la Ciencia y tanta fe que trasladase los montes, si no tengo caridad, nada soy. Y si repartiere todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y entregare mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.

La caridad es longánime, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no se jacta, no se envanece; no se comporta indebidamente, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal; no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera.

La caridad jamás decae; las profecías desaparecen, cesarán las lenguas, la ciencia se desvanecerá; (…) Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y la caridad; pero la mayor de ellas es la caridad.”

Y, según todos los estudiosos, Caridad es sinónimo de Amor Puro; entonces, el Amor Puro es la solución para el dolor de cualquier origen; el Amor es lo contrario al dolor; es la fuerza que nos empuja hacia adelante; por eso, debemos amar la vida, amar a quienes nos rodean, amar lo que hacemos, amar la Naturaleza, amarnos nosotros mismos, que somos obra de Dios y, por supuesto, amarlo a El, en primer lugar.

Lo que duele, realmente, es la pena de no volver a ver a alguien que partió, las experiencias negativas de la vida, de las que también debemos aprender, la tristeza que nos ocasiona el dolor de otros … pero, el Amor, el verdadero Amor, así, con mayúsculas, ahora sí estoy seguro que no sólo no duele, sino que es la verdadera solución para cualquier tipo de dolor.

Jesús Roberto TORRIANI Vargas