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domingo, 15 de febrero de 2015

ARMANDO


Desde niño, mi premio por aprobar cada año de colegio con altas notas, fue poder ir al cine todos los días de las vacaciones…durante el año escolar, mi mamá nos llevaba al cine, a mi hermanita Orietta y a mí, todos los lunes, porque era el “lunes femenino” y las entradas costaban menos … usualmente íbamos al cine Omnia, en la avenida Abancay, cerca del parque Universitario…allí daban cortos maravillosos y grandes películas…me acuerdo que allí vi “X-15, avión experimental” con Charles Bronson y unos cortos de un personaje que usaba una especie de mochila que, en realidad eran cohetes, y volaba …
Un día, en 1972 o 1973, ya adulto, fui al cine Lux, en la avenida Manco Cápac, en matinée, a ver una película peruana, “Espejismo”…al término de la función, salí, caminé una cuadra, fui a una juguería – dulcería, que había frente al mercado de La Victoria, en la misma Av. Manco Cápac, tomé un jugo, comí una bolsa de yuquitas fritas … y regresé al cine a la función de vermouth … al salir, repetí la acción … pero, en lugar de las yuquitas, comí una empanada de carne y regresé al cine, a la función de noche … llegué a mi casa cerca de la 1 de la mañana … mi pobre madre estaba desesperada, pensando que a su hijito lo habían asaltado, atropellado, o algo peor… al rato, estaba segura que me había vuelto loco, porque, según ella, hablaba incoherencias sobre imágenes y sonidos de una película que no había entendido, pero que me había atrapado … así conocí a Armando Robles Godoy, creador de “Espejismo”…


Años después, en 1978, yo vivía en la calle Roma, en Miraflores, a pocos pasos del malecón … un domingo, leyendo El Comercio, vi un aviso “Taller de Cinematografía dirigido por Armando Robles Godoy” … impulsado por un resorte tomé el teléfono y llamé … me concedieron una entrevista para que Armando evaluara si me aceptaba o no … él vivía a 6 cuadras de mi casa, en Pardo, en un edificio … así llegué al Taller de Cine …
Siempre tuve la costumbre de mantenerme un poco alejado de los profesores, por lo que no puedo decir que conversé mucho con él durante el tiempo de estudiante … además, él paraba rodeado de una corte de alumnos de promociones más antiguas, que impedían acercarse …
Un día, Armando me hizo llamar y lo encontré acompañado … me presentó a Miguel Uribe, me dijo que era de una promoción anterior a la mía y que estaba buscando una persona para que trabajara con él en la realización de la versión para cine de “la batalla de Arica” que se iba a producir dentro de la serie para televisión “Nuestros héroes de la Guerra del Pacífico” que dirigía Carlos Barrios Porras y que él (Armando) pensaba que yo era la persona indicada … esa fue la mejor evaluación que tuve de mi desempeño en el taller … con Miguel mantenemos, hasta hoy,  una estrecha amistad, que incluye a nuestras familias …  
Poco tiempo después, Armando llamó a una compañera, Bárbara Woll, y a mí y nos dijo: “- Váyanse del Taller” … nos miramos asustados y le preguntamos: “-Pero, Armando, ¿qué hemos hecho para que nos botes así?”, él se rió y nos contestó: “- Lo que pasa es que ustedes ya no tienen nada más que aprender aquí, vayan y hagan su cine”…
Ese día regresé a mi casa orgulloso, entusiasmado, emocionado … temeroso, descuadrado, … ¿Qué iba a hacer ahora? … Yo tenía claro, desde muy niño, que la Aviación era mi vida, pero el cine era una pasión desbordante … recordé lo que mi mami me dijo, cuando yo tenía 4 o 5 años … “- Hijo, nosotros tenemos vida eterna, pero, nuestro paso por este mundo es muy corto; por eso, en la medida que no hagas daño a otro ni a ti mismo, haz todo lo que quieras hacer, estudia todo lo que quieras estudiar … no te conformes con una sola cosa …”
Como tenía un dinero depositado en el Banco, decidí alejarme temporalmente de la aviación, de la Informática, de todo lo que era mi vida en aquel momento y dedicarme íntegramente al cine … participé de “La Batalla de Arica” y de algunos cortometrajes que se producían en aquellos años; me puse a escribir una telenovela para un concurso … al final no se produjo por falta de dinero … hice un corto para un museo y me comprometí a ser el mejor cinematografista aeronáutico del Perú … poco tiempo después, un “amigo” me robó todo el dinero que tenía en el Banco con el cuento de un negocio … y tuve que volver a la dura realidad de tener que trabajar para otros para sobrevivir …

Hoy, mi mami y su sabio consejo sigue presente en mi vida y he decidido no irme de este mundo sin hacer cine, sin compartir lo que aprendí y sigo aprendiendo del cine, sin vivir el cine… tengo escenas grabadas desde el aire, en las que fui el piloto, no el camarógrafo, pero que yo edité en un comercial para el Aeroclub de Collique … espero filmar más escenas de este tipo … total, hoy es muchísimo más económico hacer cine, con la tecnología digital que, si bien, aún no llega a la calidad de imagen del cine de celuloide, aún no tiene esa atmósfera mágica … permite expresarse en este, como Armando lo llama, LENGUAJE MISTERIOSO …