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domingo, 20 de diciembre de 2015

MI ÚLTIMO VUELO EN FAUCETT


Luego de pasar el Año Nuevo en Florida, llegué al aeropuerto de Miami, a las 10:00 de la noche del 15 de enero de 1991.
El aeropuerto estaba lleno de militares y agentes de seguridad de civil...esa noche, a las 00:00 horas del 16, se iniciaba la Operación Tormenta del Desierto...34 países atacarían a Irak para obligarlo a abandonar Kuwait...se esperaba atentados en los Estados Unidos de América, especialmente en el Aeropuerto de Miami...
Cada cinco minutos se acercaba un agente de seguridad y preguntaba si había estado en un hotel, si alguien me había ayudado a llenar mi maleta, si alguien me había dado algún encargo para llevar a Lima...la tensión aumentaba cada minuto...
Llegó el momento de abordar; cada pasajero fue minuciosamente revisado...yo también, por supuesto...en el camino hacia la nave, las preguntas se repetían: ¿alguien le ayudó a llenar su maleta?...¿le han dado algún encargo?...
Como media hora después, se anunció que íbamos a partir...la aeronave inició el taxeo y se puso en una larga cola...avanzaba lentamente...de pronto, hizo un pequeño viraje hacia la izquierda, se salió de la cola y se detuvo, paralelo a ésta...
Por la ventanilla pude ver que se acercaron varios vehículos de los que descendieron como 10 personas...se acercaron al avión, abrieron la parte inferior y comenzaron a sacar las maletas y a revisar una por una...el calor aumentaba, lo mismo que los comentarios, los nervios, la tensión...
Luego de largos minutos, se comenzó a meter nuevamente las maletas al avión...seis o siete quedaron afuera...el avión reinició su marcha y nos comunicaron que una persona se había acercado temprano a hacer su chequeo, había entregado las maletas...pero no regresó...por seguridad, se había optado por retirarlas del avión...

El viaje fue “normal”...la procesión iba por dentro de cada uno de nosotros...nunca averigüé si habían revisado las maletas que se quedaron...y qué encontraron en ellas...simplemente creo que estuve cerca de conseguir parte de lo que siempre he dicho sobre cómo quisiera morir...en una aeronave...pero ¡como piloto, no como paquete!...