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miércoles, 4 de octubre de 2017

Sobre el alma y la vida

1o. de noviembre de 1991. Me paseaba, rezando, por el pasadizo de la clínica en la que estaba internada mi mamá...de pronto, mi hermanita Orietta salió del cuarto llorando y gritando: - ¡¡¡Mi mamá!!!...
Llegué al cuarto, entré y vi que habían tapado la cara de mi mami con la sábana; me acerqué, retiré la cubierta y vi su carita, sin tubos ni agujas, con una expresión serena, casi una sonrisa...le di un beso en la frente y sentí un fuerte golpe en el pecho, que me hizo retroceder más de dos metros, hasta caer sentado en un sillón que había en el rincón...en ese instante, sentí que mi mami estaba viva, me inundó una gran tranquilidad; ella me acompaña permanentemente y seguimos conversando como siempre...
Hace poco, vi en televisión un documental, que si no recuerdo mal, se titulaba “Eternal Champions Chapecoense” y que trataba del accidente que costó la vida a gran parte del equipo de futbol brasilero...en determinado momento, entrevistan a la esposa del futbolista Filipe Machado. Ante la pregunta de qué sintió cuando le informaron que su esposo no se había salvado...ella contestó: sentí un fuerte golpe (o dolor) en el pecho que me hizo caer al suelo...
Esa respuesta, describiendo exactamente lo que, en su momento, yo había sentido, me ha hecho pensar que es muy probable que, al momento de la muerte, el alma, que es pura energía, busque a una persona querida y siga viviendo dentro de ella...
En el caso de mi mami, me pregunté por qué no lo hizo con mi hermanita, que estaba con ella...lo que se me ocurre es que, en esa situación, el alma pasa por un momento de confusión, al cambiar de estado; la enfermera procedió a retirar las agujas y tubos de su cuerpo y mi hermana salió, le cubrieron el rostro...allí fue cuando yo entré, la destapé, la besé y ocurrió el traslado...
Hace mucho que me convencí que las coincidencias no existen, por lo que, lo que estoy tratando de hacer ahora, es buscar experiencias semejantes que ayuden a confirmar mi suposición.    


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